He construido cuatro magnificas torres,
He puesto anchos muros entre torre y
torre,
He rodeado de mucha agua los muros,
Y he puesto un puente hacia la gran
puerta.
Encerrado está mi corazón,
No vives en él,
No estás todo el día en mis
pensamientos,
No me quitas el sueño,
Como lo hace la muerte “a los que
tiene todo”
Se presenta ante mi un recuerdo,
tan solo el recuerdo de mirarte,
mirarte un instante a tus profundos
ojos
y,
¡Los muros caen!
¡Las torres arden!
¡El agua es consumida en un instante!
Y mi corazón late al ritmo de la
lluvia,
cuando cae en una oscura noche.
Y te vas, sin decir adiós, sin dejarme
otra opción que volver a construir.
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