miércoles, 30 de mayo de 2012

20 DE ENERO


20 DE ENERO


Pensé que era un buen momento,
por fin se hacía realidad,
tanto oír hablar de tu silencio,
dicen que te arrastra como el mar.
Llené de libros mi maleta,
también de fotos tuyas de antes,
dibujé tu sonrisa junto a la mía,
me dormí con tu abrigo en el sofá

Quiero estar a tu lado,
quiero mirarte y sentir,
quiero perderme esperando,
yo quiero quererte o morir...

Y en el momento que vi tu mirada buscando mi cara,
la madrugada del 20 de enero saliendo del tren,
me pregunté que sería sin ti el resto de mi vida,
y desde entonces te quiero, te adoro y te vuelvo a querer

Cogí un tren que no dormía,
y vi tu cara en un cristal,
Era un reflejo del sol de mediodía,
era un poema de amor, para viajar

Quiero estar a tu lado
quiero mirarte y sentir,
quiero perderme esperando,
yo quiero quererte o morir...

Te perdí
y no te perdere
nuuuuunca más te dejare
Teeeeeee busque, muy lejos de aqui(de aqui)
te encontré pensando en mí

En el momento que vi tu mirada buscando mi cara,
la madrugada del 20 de enero saliendo del tren,
me pregunté que sería sin ti el resto de mi vida,
y desde entonces te quiero, te adoro y te vuelvo a querer

miércoles, 23 de mayo de 2012

Muchacha de extraña mirada.

No era tristesa ni melancolía.
Era como recién salida de una laguna
en medio de un otoño frío.
Era como encontrada
perdida en medio de un bosque.
Así era tu mirada.

Más bien, te confundiría
con el mar en las costas del sur,
y el frío resoplido del viento,
con un río naciente en la cordillera,
su frío caudal y su fondo de roca.

El color de tu pelo era variado
como la copa de un árbol en otoño,
revuelto y salvaje.

Tu rostro no mostraba sentimiento,
ni malos, ni buenos.
Tenía tonos rosas y la firmeza de un mármol,
pero tus ojos, eran tus ojos
tus profundos ojos, que clavados
por un instante en mi
liberaron mis miedos,
sin maldad ni bondad.
¡Basta! -Grité por dentro,
y me sofocaba por fuera.

Hubiera hecho lo que fuera por cambiarlos,
sin embargo, de la naturaleza aprendemos
que para llegar a la primavera desde el otoño
hay que pasar el invierno.

jueves, 17 de mayo de 2012

Una Belleza que rescatar.

Bueno, transcribiré LITERALMENTE(salteandome una parte de su historia personal), la introducción de un capitulo de el libro que vengo leyendo. Así que, el único merito que puedo tener (?) es el compartirles esto, aquí va.


UNA BELLEZA QUE RESCATAR.

Había una vez (Como empiezan todas las historias) una hermosa doncella; un encanto incuestionable. Podría ser la hija de un rey o una sierva común , pero sabemos que es una princesa en el corazón. Es joven, con una juventud que parece eterna. El cabello suelto, los ojos profundos, los labios cautivadores, su figura esculpida... ella hace que la rosa se sonroje de vergüenza; el sol palidece ante su luz. Su corazón es dorado, su amor tan certero como una fecha. Pero esta adorable doncella es inalcanzable, es prisionera de un poder maligno que la tiene cautiva en una torre oscura. Sólo un campeón podría alcanzarla; sólo el guerrero más valiente, atrevido y magnífico tiene la oportunidad de liberarla. Contra toda esperanza, él llega; con valor astuto y salvaje sitia la torre y lucha contra el siniestro que mantiene cautiva a la mujer. Mucha sangre se derrama de parte y parte; al caballero lo repelen tres veces, pero tres veces se levanta de nuevo. Finalmente el brujo cae derrotado; el dragón falla, el gigante cae muerto. La doncella es de él; él ganó su corazón con mucho valor. Montan a caballo hasta su casita al lado de un riachuelo en los bosques, hacia una cita que promete nuevo significado a la pasión y al romance.

¿Por qué esta historia está tan dentro de nuestra mente? Toda niñita conoce la fábula sin que se la hayan contado. Sueña con que un día llegará su príncipe. Los niños ensayan su parte con espadas de madera y escudos de cartón. Un día el muchacho, ahora todo un joven, comprende que anhela ser quien obtenga la belleza. Todo cuento de hadas, literatura, música y película se basa en este tema: la Bella durmiente, la Cenicienta, Helena de Troya, Romeo y Julieta, Marco Antonio y Cleopatra, Arturo y Guinevere, Tristán e Isolda. Desde las fábulas antiguas hasta el último éxito de taquilla, el tema de un hombre fuerte que llega a rescatar a una mujer hermosa es universal a la naturaleza humana. Está escrito en nuestros corazones, uno de los principales anhelos de cada hombre y cada mujer.

¿Por que la mayoría de nosotros nos perdemos en algún punto entre "Había una vez" y "vivieron felices para siempre"?
Nuestra cultura se ha vuelto cínica respecto a la fábula. Don Henley dice: "Los cuentos de hadas nos han envenenado". Existen docenas de libros que refutan el mito, libros como Más allá de la Cenicienta y La muerte de la Cenicienta.

No, Los cuentos de hadas no nos han envenenado y no son sólo mitos. ¡Todo lo contrario! Lo cierto es que no los hemos tomado lo suficientemente en serio. Roland Hien dice que: "Los mitos son historias que nos confrontan con algo trascendental y eterno". En el caso de nuestra doncella, hemos pasado por alto dos aspectos muy importantes para ese mito. En primer lugar, ninguno creyó siquiera que el brujo era verdadero. Pensamos que podríamos tener la doncella sin pelear. Sinceramente, la mayoría de los individuos piensan que nuestra batalla más grande fue invitarla a salir. Y segundo, no hemos entendido la torre, ni su relación con la herida de ella; la damisela está angustiada. Si la masculinidad está bajo asalto, la feminidad se ha insensibilizado. Eva es la corona de la creación, ¿recuerda? Ella encarna la belleza exquisita y el exótico misterio de Dios, de modo que no hay en toda la creación algo que se le parezca. Además, ella es el blanco especial del maligno; él vuelve contra ella su maldad más atroz. Si puede destruirla o mantenerla cautiva, logra arruinar la historia.


John Eldredge. Salvaje de Corazón, Editorial Unilit Pág 192 - 200

viernes, 11 de mayo de 2012

Se mentir muy bien.

Es simple, tan solo mantengo mi mente ocupada en cosas más importantes.

Te extraño.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Conversación con Dios.

Fui y me acosté, tapándome de pies a cabeza.
El Frío, entraba por la colcha,
Congelándome los pies y las manos.

Cerré los ojos.

Allí estaba, solo, simplemente él y yo.
Nadie mas se encontraba en los alrededores.
Busqué una y otra vez sin lograr encontrarte.
Pero no estaba triste
Antes, solía haber alguien que coloreaba
con un calor el resto de mi corazón.
Nos sentamos en el piso, contra la pared,
pero no estaba triste.

Yo, con mi cabeza entre mis piernas,
mirando el gélido suelo,
te pregunte:
- ¿Llegará? - y respondiste - Sí.
- ¿Cuando llegará? - volví a preguntarte.
- Solo llegará.
Pero yo no estaba triste.

De pronto nuevamente un color calentó mi corazón
era un calor de esperanza que tú habías infundido.
Te levantaste, agarraste mi mano
y me pusiste de pie, me guiaste a la puerta,
- Sal, no te olvides de vivir, ya llegará.
 Dibuje una sonrisa en mi cara, abrí la puerta.

Abrí los ojos.

Me levanté de mi cama y salí a la calle a vivir nuevamente.
Con el frío que me rodeaba simplemente, salí.