"Dicen que los ojos son las ventanas del
alma..."
Existía una bella casa, en un barrio
de bien. El jardín de la casa estaba siempre bien arreglado, con
flores que perfumaban el ambiente todo el año, siempre estaba bien
pintada y tenia una hermosa puerta y un gran techo, pero sus
ventanas, sus ventanas eran lo que más se destacaba, con un cristal
siempre limpio que reflejaba en todo momento la luz del sol, su marco
era de madera de roble y sus herrajes eran de un hierro que le daban
a las ventanas una enorme seguridad. Tenia también unas hermosas
cortinas, de una tela tan magnifica color cielo, siempre entre
abiertas que dejaban ver el interior de aquella magnifica casa. En el
interior se encontraba encerrado un fuego enorme que reposaba sobre
un magnifico estanque lleno de paz, y allí vivía una muchacha a la
que nunca nadie vía. Aquella muchacha todos los días gritaba a
través de las ventanas para que alguien la vea, peleaba consigo
misma llena de ira al ver que la gente solo se detenía a mirar sus
ventanas, ella no odiaba a la casa, ya que ella misma era parte de la
casa. A diario la gobernaban en ella la pasión y la tristeza el
ansia de, algún día, ser descubierta. Ella era dulce y su pelo
destilaba poesía, a veces lloraba, a veces reía pero siempre detrás
de las ventanas a los que todos daban mas valor que a ella. Un día
pasé y la vi, enmarcada la infinitud de su bello ser detrás de esas
finas ventanas, y pude ver que existía y vivía esperando a ser
descubierta y rescata de la simpleza de esa casa.
Inspirada y dedicada.