Ese cielo celeste que vemos,
Nos invita a soñar despiertos,
Que todo puede ser realidad.
Nos da ilusión de algo más allá,
Que da una inexplicable tranquilidad.
Ese cielo celeste tranquilo y pacífico
El fondo de las blancas nubes
Que danzan mientras las miramos
Danzan en si peregrinación incierta
Y el contraste prefecto ahí, el cielo.
Al mirarlo, no puedo pensar en otra cosa
Más que una inconfundible paz.
Un acabado prefecto sin nada más.
Lo miro y se que no necesito más,
Más que su fondo inagotable.
Pero el sol se va.
Ese cielo azul se transforma en negro
Sí, el mismo cielo ahora es otro.
Una persona distinta con otras facciones
Me invita a descubrirlo en su infinitud.
Nunca termina, siempre esta ahí perturbado
Con un terrible carnaval de
Estrellas,
Constelaciones,
Planetas,
Con sus luces, y él, sirviendo de fondo.
Imperturbable, sorbido y son resguardo.
Me llena de terror sin saber que hay más allá.
Me invita a temerle, y a pensar,
Pensar que nunca lo comprenderé,
Que nunca lo podré descifrar del todo,
Que él es demasiado para mi,
Que jamás, en la noche, encontraré la paz
Jamás, mientras el reine.