Tenía el celular en mi mano y leía apresuradamente un tweet que me parecio gracioso,
y empezé a correr para tomar el colectivo, sacando la billetera de mi morral, arreglado para ir a trabajar con la camisa que había planchado minutos antes de salir, y me caí.
Fue ahí, en la caída, tropezando con un desperfecto en la vereda, cuando recordé justo en ese momento, el momento en el cual tu cerebro procesa más detenidamente cada cuadro por milisegundo
y el tiempo se estira al infinito. Recordé sus palabras "corres detras de este sistema pero nunca podrás alcanzarlo."
La caída fue desastroza, dura, pero no me afecto tanto fisicamente como en mi comportamiento sucesivo en el resto de lo que pareciera ser mi vida futura.